Monte Brè, o el paraíso felino


Desde que llegamos a Lugano teníamos pendiente la visita al monte Brè. La manera vistosa de subir es con el funicular, pero como es bastante caro nunca nos decidimos a hacer la excursión.
Finalmente hoy decidimos ir, pero subiendo en colectivo.

Preparamos nuestra vianda al medio día, nos tomamos el 2 al centro y de ahí el 12, que hace casi toda la subida.
El camino hasta arriba es muy lindo y el colectivo que te lleva tiene techo transparente, así que se puede apreciar bastante todo el recorrido.

el 12 con techo transparente

Por otro lado, no es apto para temerosos: como todo camino de montaña, hay curvas muy pronunciadas y en varias partes del tramo sólo entra un vehículo. Nos pasó varias veces de ver cómo los autos que venían en sentido contrario metían marcha atrás hasta algún lugar donde se pudieran poner de costado para pasar al colectivo.

El colectivo te deja en una especie de estacionamiento desde donde se puede acceder a Brè-Aldesago, un barrio residencial de 1117 habitantes, o emprender la subida hasta el restaurant panorámico que hay arriba de todo.
La idea original era llegar y subir (porque en realidad no sabíamos que nos ibamos a encontrar con un barrio ahí), pero apenas vimos las casas y el empedrado tuvimos que meternos a recorrer.

las primeras casitas de Brè-Aldesago
Pasando esa primera calle se llega a una plaza con algunos bancos y una fuente grande de la que se puede tomar agua. Creo que ya lo contamos en algún otro post pero en Suiza hay baños y bebederos cada, como mucho, 500m.
Hubiéramos seguido de largo porque claramente no estábamos para descansar, pero una gatita peluda nos detuvo, así que nos tuvimos que quedar un rato con ella.                                                                                             
tomando de la fuente
michi peluda

Después de verla pasearse por la fuente como si nada y mimarla un rato, nos fuimos a seguir recorriendo. A partir de ahí, nos empezamos a encontrar gatos en cada rincón, al punto de llegar a pensar si no nos habíamos matado en el colectivo y estábamos en el paraíso ¿?



Además de muchos gatos, el barrio tiene unas casas antiguas muy lindas y se pueden ver obras de arte exhibidas en las calles, desde esculturas hasta un reloj solar raro.
Nos llamó la atención que, si bien muchas de las construcciones son antiguas, tienen puertas y ventanas nuevas.




Para terminar con el Brè-Aldesago, esto, que parece sólo decorativo, pero es una escalera, para que un gato pueda ir del balcón a la calle sin problemas.



Después de comer nuestro arroz con atún en el paraíso felino, nos acercamos a un puestito que entregaba mapas y una señora nos indicó por donde seguir para llegar arriba. Charlando un poco nos contó que es guía de turismo y, como en una época recibía mucha gente de Argentina se decidió a viajar un mes para allá, así que conoce bastante (incluso nos dijo que estuvo en Mar del Plata).

La subida no es muy larga y en menos de 20 minutos llegás al mirador desde el que sacamos la primera foto de este post.
Siguiento un poco más está el restaurant, donde quisimos pedir un café, pero ya habían cerrado (por un motivo u otro nunca tenemos suerte con los cafés en Suiza)

empezando la subida


desde el restaurant


bajando


Bonus track gatuno

Antes de subir paramos a comer en la primera plaza donde habíamos visto a la gatita naranja y cuando estábamos terminando apareció de nuevo. Esta vez tenía ganas de una siesta, así que sin problema se subió arriba de Pato y se puso a dormir.


Esta otra gata peluda estaba durmiendo en la puerta de su casa y cuando nos vio se acercó y nos empezó a maullar a los gritos. Todo el pueblo en sielcio y la loca no paraba de hacer ruido.



Comentarios